En mis grupos de yoga para mayores, he comprobado que el cuerpo, sin importar su edad o rigidez, es increíblemente agradecido a la práctica. He tenido la satisfacción de ver a alumnos empezar por primera vez a los 70 u 80 años, demostrando que nunca es tarde para mejorar la calidad de vida. Mi enfoque aquí es sosegado, permitiendo que cada persona tenga el tiempo necesario para maniobrar y entender lo que está haciendo con su cuerpo.
Trabajamos específicamente en el mantenimiento y mejora de la movilidad, el estiramiento y la tonificación general. Un aspecto vital en mis clases es ampliar la capacidad pulmonar, que tiende a reducirse con los años, integrando siempre una relajación final que es sagrada para nosotros. Utilizamos apoyos como sillas y bloques para que la práctica sea segura, estable y, sobre todo, muy gratificante para cada alumno.
Mi objetivo fundamental es que mis alumnos puedan caminar mejor y respirar mejor, dándole vida a sus articulaciones de forma amable. En los grupos de iniciación, empleamos frecuentemente el yoga en silla para ganar confianza antes de realizar posturas de pie. Es esencial no tener expectativas infladas y celebrar cada pequeño movimiento como un avance real hacia una salud más robusta y una vejez activa.
Más allá de lo físico, en centros como el de Campanar o Akasha, hemos construido grupos que son auténticas familias espirituales. El buen ambiente y las risas nunca faltan, lo que convierte la clase de yoga en el momento más esperado de la semana para muchos. Esta conexión social es tan importante como el ejercicio mismo, ya que combate la soledad y fomenta un sentimiento de pertenencia y alegría compartido.
Si te preocupa no tener el nivel suficiente, debes saber que todas mis prácticas son multinivel y claras. Siempre ofrezco opciones para que cada persona respete sus propias lesiones o dolencias, asegurando que nadie se sienta forzado. Te invito a probar y ver cómo, con constancia, puedes recuperar esa agilidad y bienestar que creías perdidos, disfrutando del proceso en un entorno compasivo.